Voluntariado en el Perú

Los voluntarios y pasantes pueden especializarse, de acuerdo a su interés, en educación, trabajo social, psicología, mercadotecnia, cooperación, recaudación de fondos, finanzas o comenzar su propio proyecto.

Voluntariado con el equipo alemán

¡Nuestro equipo alemán de Intiwawa necesita tu apoyo! Puedes respaldarlos desde tu hogar en marketing, finanzas y/o recaudación de fondos.

Beneficios

Trabajar con Intiwawa no es remunerado, pero trae otras ventajas:

  • Perspectivas interesantes en el trabajo de una ONG
  • Certificado según su especialización en Gestión de proyectos, Organización de eventos, Marketing, Finanzas, Trabajo social, Psicología o Educación
  • Perfeccionar tus habilidades del español / practicar tu inglés u otros idiomas con voluntarios internacionales.
  • Contactos internacionales en la comunidad de Intiwawa
  • Contribución al desarrollo sostenible
  • Y, por supuesto, la recompensa más grande: ¡Las caras felices de nuestros niños!

Requisitos

  • Buenos conocimientos de español
  • Estancia mínima de 3 meses
  • Edad mínima de 18 años
  • Independencia y flexibilidad

Detalles

  • Compromiso de al menos 3 meses (preferiblemente más)
  • Las horas semanales variarán dependiendo de tu disponibilidad
  • Introducción profesional y orientación por nuestro coordinador de voluntarios
  • Los gastos relacionados con el trabajo están cubiertos
  • Al final del periodo se entregará una carta de referencia y un certificado

Why Volunteering is an experience for life

A day in the life of a volunteer

¡Aplica ya!

Completa el formulario abajo, y no olvide a mandar un correo con tu CV y una carte de motivación (mínimo 250 palabras).

Si eres peruano, envía a mireya@intiwawa.com.
Si eres extranjero, envía a felix@intiwawa.com

PALABRAS DE VOLUNTARIOS

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Patrick, 23 años:

Soy peruano y amo mi país, sin embargo soy consciente de lo mucho que nos falta por crecer y lo mucho que hay por hacer.

Describir la experiencia en Intiwawa es una acción que toma mucha reflexión. Siempre he pensado que hay personas y lugares que te hacen cambiar, que marcan tu manera de vivir, de pensar y que ayudan a cambiar un poco tu panorama de vida, que empoderan tu manera de vivir de muchas formas distintas y te hacen crecer. Intiwawa es uno de esos lugares. Con una visión que contagia, proyectos que generan un cambio verdadero y un equipo extraordinario que motiva desde el primer momento, Intiwawa se convirtió en una familia y un segundo hogar.

Soy peruano y amo mi país, sin embargo soy consciente de los problemas que tenemos como sociedad, de lo mucho que nos falta por crecer y lo mucho que hay por hacer. Un día decidí que no solo quería ser un observador de esta realidad, quería tomar acción, pero tomar acción de verdad, en algo que valga la pena y ataque el problema desde la raíz, Intiwawa me dio esa oportunidad. Hoy puedo ver de cerca a las personas que impactamos en cada uno de nuestros proyectos, los niños de San Isidro y Coporaque que dibujan sonrisas de oreja a oreja cuando están en compañía de los voluntarios, sonrisas que te llenan el corazón; que te abrazan muy fuerte cada vez que te ven, que te admiran y te ven como modelo a seguir, son esos pequeños momentos que te dan esperanza, que te dan ánimos para seguir y la convicción de que estas en el lugar correcto, haciendo lo correcto.

Nosotros, los seres humanos, estamos obsesiones con ver que nos da la vida. Nos levantamos en la mañana y decimos: “A ver, que me dará la vida hoy”, esperando algo de ella, mientras es la vida la que está esperando algo de nosotros. El voluntariado en Intiwawa no es solo ese acto de gratitud social, de bondad, donde tratamos de devolver al universo un poco de lo que este nos. Es mucho más que eso, ser voluntario en Intiwawa es un acto de rebeldía, una revolución donde un grupo de personas trata generar un cambio, de transformar algo más grande que ellos mismos. Entonces, ¿cómo es la experiencia de ser voluntario de Intiwawa? Pues, fenomenal.

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Nicole, 18 años:

Ser voluntaria en Intiwawa me ayudó a descubrir talentos que pensaba no tenía, conocer gente maravillosa de todo el mundo y aprender.

Como toda joven quería experimentar cosas nuevas, cambiar mi estilo de vida y sobretodo hacer algo que realmente me haga feliz, fue así cuando de pronto llegué a Intiwawa y no pensé que el formar parte de esta organización cambiaría por completo mi vida.

Ser voluntaria en Intiwawa me ayudó a descubrir talentos que pensaba no tenía, desarrollarme profesionalmente, poner más en práctica mis principios y valores, conocer gente maravillosa de todo el mundo y aprender a siempre tener disposición para ayudar al que lo necesite.

La humildad y sencillez de los niños y sus padres de familia llenaron de ternura y amor mi corazón, me di cuenta de que con demasiada frecuencia subestimamos el poder de una caricia, una sonrisa, una palabra agradable o cualquier muestra de cuidado porque todos estos tienen el potencial de cambiar la vida de las personas.
¡¡Gracias Intiwawa!! Porque gracias a todas las experiencias que viví tengo más claro los objetivos y metas que quiero cumplir a lo largo de toda mi vida.

Niños, voluntarios y todos los que conformamos esta hermosa familia gracias por brindarme experiencias maravillosas, amistad, esperanza, responsabilidad, compromiso y mucha diversión.

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Amel, Switzerland:

In Intiwawa I encountered open, optimistic and loving people, great adventures and beautiful landscapes.

Every day, I took the bus through the whole city to get to the Intiwawa house where the children were already waiting for us. The "children of the sun" in Intiwawa are turbulent and rebellious but they are real treasures and I grew to love them so much. Every day I received hugs and kisses from them. I never asked myself, why I am doing this here or if it makes sense to be here. There was just an incredible energy that connected all of us, kids and volunteers. The most important thing for my personal development were the different people I lived with and worked with. It was enriching to meet so many different personalities and also the kids learn to communicate with and accept different people from different cultures. It was a special experience to help the kids with their homework and learn about their educational system. It was a very intense work during which I got to know many strengths and weaknesses of myself and it was really challenging my patience. My Spanish skills improved very fast being with the children and the Peruvian volunteers every day. It was a privilege for me to leave my comfort zone and feel at home in a completely new and different environment.

Betsy, USA:

Working at Intiwawa was one of the most beautiful experiences of my life and I will always have a family in Peru.

I was scared on the plane to Arequipa. I didn’t know much about where I was going or what I was going to do, but I had a blind faith in Intiwawa. I was right to follow my instinct. Working at Intiwawa was one of the most beautiful experiences of my life. I had the chance to work with a team of truly open-hearted, curious, optimistic, profound and intelligent people. I learned with them, created with them, and trusted them in their work, just as they trusted me. We worked well together because we each saw the joy that Intiwawa brought to its children, and vice versa. It’s hard to put an adjective to how I felt witnessing this joy without sounding trite. I can try to show you with three memories:

  1. Three girls and one brother walk me to the bus stop and wait with me on the side of the road for the bus to drive by. When it comes they kiss me and hug me and ask me to stay, and then chase after the bus for some steps. I watch them and wave and soon they break down laughing and run up the hill, already on to the next game.
  2. Two cousins walk to Intiwawa together. They are always the first to arrive. On the way, they stop to pick up trash and throw it into the ravine. Sometimes they find walking sticks and sometimes they fight. They share everything. When I see them on the way, they wait for me to catch up and we walk together hand in hand.
  3. After cleaning up we walk to the football court and play in the last light of day. Sunsets in the desert turn the sky bright pink and purple. The mountains in the distance glow orange.

I wish I could share more, but more so I wish you the same feelings of fulfillment and friendship and trust. I will always carry the children and the other volunteers with me, and I will always have family in Arequipa.